ENTREVISTA: Primer plano CARLOS SLIM Fundador del Grupo Carso y segundo hombre más rico del mundo

"Todas las crisis son oportunidades"
MIGUEL JIMÉNEZ / AMANDA MARS 08/06/2008

A Carlos Slim Helú (Ciudad de México, 1940) le apasionan la familia, los negocios y el béisbol. Dice que Álex Rodríguez, una de las actuales estrellas de los Yankees, fue el bateador más joven en alcanzar los 500 homeruns, y que el chico puede batir las marcas de todos los tiempos. A todos los grandes, a Ted Williams, a Babe Ruth... Slim cita de memoria las estadísticas de los históricos del deporte rey americano y guarda una hoja chiquita con todos los récords. También le brillan los ojos cuando cuenta que un jamaicano acaba de romper el de los 100 metros en 9,72 segundos. O recuerda que fue Tarzán, Johnny Weissmuller, el primero que nadó los 100 metros en menos de un minuto, hace más de 80 años.

"La competencia nos ha hecho mejores a Telefónica y a nosotros"

"Felipe González y yo no hablamos de negocios, sino de la nueva sociedad"

"Sería un error abrir la riqueza petrolera de México a otras empresas"

"Lo importante no es no cometer errores, sino que sean pequeños"

"Me preocupa la gran especulación que hay con las materias primas"

"El iPhone es un gran producto, muy atractivo para una parte del mercado"

Porque los únicos récords que no le interesan, dice, son los de multimillonarios. Un imperio de telecomunicaciones (Telmex), infraestructuras, plataformas petrolíferas (Carso) y finanzas (Inbursa), entre otros, le llevan la contraria. Le han catapultado al segundo puesto de los hombres más ricos del planeta, entre dos gringos, con una fortuna valorada en 60.000 millones de dólares, según Forbes. Hace pocos días participó en las jornadas anuales del Círculo de Economía en Barcelona y almorzó en Madrid con el Instituto de la Empresa Familiar (IEF). Luego se escapó a ver la exposición de Goya al Museo del Prado.

Pregunta. Decía Warren Buffett que las grandes empresas las construye gente que ama su negocio y que por el camino gana dinero, pero que el dinero no le impulsa tanto como las ganas de triunfar. ¿Comparte esa visión?

Respuesta. Yo creo que en cualquier vocación pasa eso. Le pasa al artista, al que lo que le interesa es crear; le pasa al deportista, que lo que quiere es tener buenos resultados, o le pasa al empresario, al médico, al abogado, al político, al religioso... Es algo que va con la condición humana.

P. ¿Ha sido siempre así o en sus inicios el dinero era más importante como motivación?

R. No, por supuesto que no. Al revés. Mire, la casa de mis padres es mejor que la que yo tengo, con mucho. Más grande, más espaciosa, más valiosa. Cuando uno busca lo material, va por el camino equivocado.

P. ¿Por qué no tiene usted una casa más grande?

R. Porque vivo en mi casa desde hace 36 años, no me he cambiado y voy a seguir ahí hasta que me saquen con los pies por delante. Es más cálida para encontrarse con los hijos.

P. ¿Qué recuerdo tiene de sus padres? ¿Qué le enseñaron?

R. Todo: los valores, el ejemplo, conocimiento, sabiduría, sentido común... La importancia de la familia es total.

P. ¿Le enseñó su padre también a hacer negocios?

R. En cierta forma, sí, aunque murió cuando yo era muy chico.

P. A los 12 años empezó a hacer sus primeras inversiones.

R. Sí, muy chico, incluso antes.

P. ¿Qué inversiones?

R. Pues no recuerdo bien, pero desde un bono de ahorro hasta una cuenta de cheques, que luego me di cuenta de que no valía la pena porque no producía nada. También compré algunas acciones siendo muy chico. Treinta acciones, me acuerdo, del Banco Nacional de México.

P. ¿Fue una buena inversión?

R. Claro, claro. Y seguí reinvirtiendo en ellas un rato.

P. ¿Cuál es la peor inversión que recuerda?

R. No tengo un recuerdo especial de ninguna. He hecho malas inversiones en mi vida, por supuesto. Lo importante no es no cometer errores, sino que los errores sean pequeños. El problema es cuando uno comete errores grandes, y varios, pero si son pequeños... Si uno no comete errores es porque no toma decisiones.

P. ¿Cuál diría usted que ha sido el secreto de su éxito?

R. Yo creo que la familia en la que nací, crecí, mi matrimonio, mis hijos, mis amigos... Pero yo creo que el éxito no es económico. Pensar en el éxito desde el punto de vista material no es acertado.

P. En el Círculo de Economía, usted dijo que veía las empresas como ejércitos modernos que conquistan mercados. ¿Se siente como un gran general?

R. No, era una metáfora. Probablemente, los instintos bélicos de los seres humanos ahora están reflejados en otros campos como los deportes, los negocios o el trabajo profesional. Ustedes compiten con los otros medios y hasta con los compañeros de su medio, en el deporte estás en competencia con otros equipos y en los negocios compites con otras empresas. La competencia siempre te hace mejor. Para hacer las cosas mejor, necesitas estar compitiendo. Hasta en la política, la democracia es competencia política.

P. ¿También le motiva competir en los rankings en los que aparece como la segunda persona más rica del mundo, tras Warren Buffett y delante de Bill Gates?

R. No, eso no es competencia.

P. ¿Y qué siente cuando aparece en esas clasificaciones?

R. Nada.

P. ¿No le provoca ningún sentimiento? ¿Orgullo, por ejemplo?

R. Nada, ni sentimientos ni emociones. El orgullo es propio, es interno, no es el reconocimiento ni el aplauso de los demás. Es el sentimiento que uno tiene internamente por las cosas que hace.

P. ¿A cuál de sus empresas le tiene más cariño?

R. ¿A cuál de sus hijos quiere usted más? Hay gusto por todas y, cuando una tiene problemas, se dedica uno más a ella. Hay muchas cosas que nos dan satisfacción. Por ejemplo, la fundación. Yo ya no estoy ni de honorario en los consejos de administración.

P. ¿Cómo afecta la actual crisis financiera a sus empresas?

R. Son crisis que van a afectar a todos. Nosotros hemos procurado históricamente tener empresas sanas financieramente, de modo que las crisis no nos llevan a ajustes dolorosos de personal, de estructuras. Cuando uno tiene una operación adecuada, esbelta, está preparado. Pero las expectativas no son muy halagadoras y habrá problemas que enfrentar, no sólo en las empresas, sino también en la sociedad en general.

P. Usted ha hecho buena parte de su fortuna arriesgándose a invertir en momentos de crisis.

R. Yo creo que es cuando menos riesgo hay.

P. ¿Ve esta crisis también como una oportunidad?

R. Todas las crisis son oportunidades. Desgraciadamente, esta crisis está siendo delicada, porque es el sistema financiero el que está en dificultades, y eso va a tener impacto sobre la economía real, sobre la sociedad.

P. ¿De qué sectores huiría?

R. ¿Huiría? Tanto como huir... Lo que me preocupa, no de forma personal sino global, es la gran especulación que hay con las commodities (materias primas), que han creado una burbuja especulativa no sólo en el petróleo, sino también en los alimentos. Esa especulación es la que se debe evitar. Así como se han dado créditos con muy poca garantía, los subprime, hay mucha especulación con las commodities y petróleo con muy poca garantía. Debería exigirse una garantía mayor para operar y así evitar las consecuencias de la especulación y esa burbuja que tanto está afectando al mundo.

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