El Ing. Carlos Slim participó como invitado especial en la entrega de Premios Nacionales que la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, A.C., realiza cada año.
25 de Mayo de 2011. Ciudad de México.

La Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, A.C. otorgó los Premios Nacionales de Ingeniería y Arquitectura 2009, al Dr. Daniel Reséndiz Núñez y al Arq. Ricardo Legorreta Vilchis, respectivamente.

El Dr. José Narro Robles, Rector de la Universidad Autónoma de México (UNAM), entregó a los galardonados los Premios Nacionales de Ingeniería y Arquitectura 2009 en una ceremonia realizada en el Palacio de Minería, en la que el Ing. Carlos Slim Helú participó con una conferencia como invitado especial.

Durante su intervención el Ing. Slim afirmó que la generación de las oportunidades está a la vista en países como Chile, Argentina, Colombia, Ecuador, Brasil. En Latinoamérica los países más grandes, con mayor población, tienen un ingreso per cápita de alrededor de diez mil dólares anuales, que es un avance muy importante para romper la barrera del subdesarrollo. 

Añadió que hay que romper esta barrera, como se rompe la atracción de la gravedad con la velocidad de escape. Es la velocidad de escape del subdesarrollo y estamos cerca de ello, diez mil o doce mil dólares son una base muy importante para lograrlo.

Estos premios nacionales son otorgados por la Asociación de Ingenieros y Arquitectos cada año desde el sexenio del Presidente Adolfo López Mateos.


Palabras del Ing. Carlos Slim en la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales que la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México, A.C. realiza cada año.
25 de Mayo de 2011.

Buenas noches,
Sr. Rector, Dr. José Narro Robles,
Dr. Salvador Landeros, presidente del Comité Ejecutivo Nacional de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de México;
Dra. Yoloxóchitl Bustamante Díaz, directora del Instituto Politécnico Nacional,
Distinguidos señores del presidium,
Muy distinguidos y reconocidos acreedores al Premio Nacional de Arquitectura, Arq. Ricardo Legorreta, y al Premio de Ingeniería, Dr. Daniel Reséndíz,
Amigos ingenieros y arquitectos,
Señores y señoras,

Es para mí un gran gusto y un gran orgullo estar presente en esta ceremonia en la Escuela de Minería de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, a las que tanto debemos todos.

Es también notable vivir en estos tiempos, tiempos de cambio civilizatorio, en los que vivimos una nueva sociedad con paradigmas de 180 grados diferentes a las de las sociedades agrícolas y a las industriales. Una sociedad que es generosa y virtuosa, pero que implica muchos cambios, que deben conducirse adecuadamente para minimizar las tensiones sociales, pero, que de no hacerse, crean conflictos como los que estamos viendo en los países desarrollados. Estas tensiones están atoradas y no se ve que se resuelvan pronto.

Esta nueva civilización y sus paradigmas, como decía antes, es muy generosa,  es de democracia, de libertad, de pluralidad, de diversidad, de derechos humanos, pero también es una sociedad de competencia global, de tecnología, de innovación, de productividad, de competencia, de cuidado del medio ambiente. Y tiene un denominador común que siempre ha sido la razón de los cambios de la humanidad; ha ido cambiando gracias al avance tecnológico que ha surgido desde el descubrimiento del fuego, el lenguaje, la escritura, el desarrollo tecnológico e innovación, hasta las revoluciones que son como grandes mutaciones, como fue la Revolución Industrial hace 250 años. Y recientemente esta es la sociedad del conocimiento, sociedad de servicios, en la que la mayoría de la población trabaja en servicios, en la que la tecnología hace que la productividad sea enorme y transforme totalmente las formas de vida de la sociedad, en la que habrá que conducir ese cambio para capacitar, preparar y educar a la gente en aquellos nuevos campos que este cambio civilizatorio demanda: más empleo.

En esta sociedad del conocimiento, es claro, que requerimos tener conocimiento, educación, obviamente, antes hay que tener salud, una educación moderna de calidad, tener educación digital, cultura digital, tenemos que tener innovación, investigación, tecnología, ciencia, desarrollo y un gran capital humano.

Ese capital humano es, sin duda,  base de esta nueva civilización, de esta civilización en la que hay mucha competencia, hay globalización, hay un cambio sustancial que hay que saber conducir para evitar lo que está pasando en Europa, por ejemplo, o en Estados Unidos, que tienen grandes déficits públicos, tienen un estado de bienestar que se ha vuelto insostenible por la jubilación temprana, la salud universal, etcétera, y que no han podido hacer ese cambio, a veces, porque no lo han intentado o no hay voluntad política. Otras veces lo han intentado, como lo vimos en Francia, que querían cambiar sólo dos años la edad de jubilación, no lo aceptaron. Esta edad de jubilación se estableció cuando la gente se moría a los 60 ó 65 años, pero hoy probablemente es de 85 años y se les complica mucho.

Requerimos tener gente educada en la sociedad del conocimiento, en la Universidad como ésta y tener por supuesto tener infraestructura física.

Tenemos que buscar y ver dentro de estas necesidades de educación, de capital humano, de infraestructura física y por supuesto de acceso universal a la educación, a la salud, a la nutrición, a la atención médica, seguridad en el empleo, en el retiro, en la vivienda, etcétera. Debemos tener actividad económica e inversión, porque los presupuestos públicos son insuficientes, sobre todo, cuando se trata de cuentas de flujo anual y que la inversión se confunde con el gasto corriente, y no se hace una diferenciación en los presupuestos, ni en los déficits, de cuándo es gasto corriente y cuándo es inversión productiva, eso por supuesto, lleva a frenar la inversión productiva, la inversión social que tanto requiere el país.

Sin embrago soy optimista, creo que estamos en una situación en la que podemos transformar lo que ha sido, por ejemplo, en los últimos años, la generación de la crisis, con la generación de las oportunidades. Estamos viviendo una época en la que a pesar del estancamiento que puede que se lleve varios años de los países desarrollados y sus grandes condiciones de desempleo y de déficits públicos y comerciales y de crisis financiera y bancaria y de finanzas públicas insanas, en Latinoamérica el mundo es diferente.

En Latinoamérica dejamos de ser el problema para ser la oportunidad, para hacer el desarrollo, para hacer el crecimiento, obviamente junto con otros países de otras regiones, como puede ser Asia y Medio Oriente, pero quiero hablar concretamente de Latinoamérica.

Latinoamérica tiene esta gran oportunidad de iniciar una generación del crecimiento, del desarrollo, y lo que me hace pensar con optimismo, es que tenemos todas las variables y parámetros en buenas condiciones, tenemos las bases, los fundamentos, la masa crítica para poder lograrlo. Por supuesto, para que haya actividad económica, qué es lo que se requiere, una actividad económica importante, se requiere inversión. Lo interesante es que ante esta crisis de los países desarrollados, hay enormes recursos financieros, grandes capitales, grandes recursos disponibles para financiar cualquier proyecto que sea relativamente viable, que sea suficientemente viable. Tasas de interés bajas a largo plazo, en monedas extranjeras, en moneda nacional, en pesos, hay enormes recursos para el financiamiento de nuestro desarrollo, de nuestra inversión y de nuestra infraestructura, se mencionaba también hace un momento, que el crédito bancario es mínimo, es muy reducido con relación a lo que pueda ser antes y con lo que debería de ser y con lo que es en países con desarrollo semejante, es un potencial.

La nueva modalidad mundial que ya lleva muchos años demostrando su eficiencia de la asociación pública-privada, en la que proyectos públicos se financian con recursos privados de manera que se quita el techo al endeudamiento, las finanzas públicas son sanas quizás, y estoy de acuerdo en eso, son demasiado sanas porque confunden los instrumentos con los objetivos.

Las finanzas públicas sanas son instrumentos, no deben ser un objetivo; la inflación moderada es un instrumento y otras cuestiones que son instrumentos, no son objetivos y que llevamos muchos años teniéndolos como objetivos y pensando de acuerdo a recetas de algunos lugares fuera, que piensan, que si las variables macroeconómicas son adecuadas, son estables, el país crece solo, y no se deja ni siquiera al mercado, se deja al azar la economía y eso no es razonable.

Estamos viviendo esta generación de las oportunidades y es una generación de las oportunidades que tenemos ya a la vista, la estamos viendo en los países vecinos, en los países de Latinoamérica, como Chile va avanzando cada vez más; Argentina salió de una crisis profunda producto de las recetas que siguió durante muchos años, en que vendió todo, gastó todo, entró en grandes déficits de todo tipo comerciales y fiscales y siguen creciendo; Colombia en crecimiento sostenido; Perú creciendo, Ecuador creciendo; Brasil, por supuesto, también creciendo, y hay una situación también de subrayar, que de alguna forma o de otra, a pesar de nuestro bajo crecimiento, Latinoamérica, los países más grandes, los países con mayor población, tienen ya un ingreso per cápita de alrededor de 10 mil dólares y eso ya significa un avance, que digo, que hay que romper, como se rompe la atracción de la gravedad con la velocidad de escape, hay una velocidad de escape del subdesarrollo y estamos cerca de ello, creo que diez mil, doce mil dólares ya son una base muy importante para romper esa barrera del subdesarrollo.

Por supuesto, hay que crecer, aparte de mucha inversión se va a requerir mucho trabajo, política y actividades sociales para hacer esa transformación, mucha conducción de este cambio y esfuerzo. Por supuesto, mucho empleo, que al final las políticas sociales de apoyo, más allá de que en ocasiones sean clientelares son fundamentales, pero, a su vez, para que sea definitivo tiene que haber empleo, eso no solamente sustenta mejor el desarrollo al fortalecer la economía doméstica, sino que también dignifica a la familia y a la sociedad.

Se ha subrayado aquí, nuestro Rector lo ha dicho muchas veces, de los ninis que ni tienen trabajo ni estudian, o como le llaman en Estados Unidos ninjas que no tienen ingresos, no tienen trabajo y no tienen activos. Es un fenómeno que está ocurriendo obviamente porque la sociedad no se ha podido dar oportunidad de absorber a esas personas que preparadas o no preparadas están accediendo al mercado laboral. Ese famoso bono demográfico del que tanto hemos hablado se puede volver un pasivo demográfico sino se generan las actividades económicas y los empleos que esas personas reclaman, no solamente los empleos, sino también los estudios que estas personas reclaman.

Decía, a lo mejor parece que me estoy contradiciendo un poco, que es una época sin duda de oportunidades, el financiamiento disponible a largo plazo, incluso en pesos, las finanzas públicas sanas, las inflaciones bajas, los créditos bancarios potencialmente importantes para financiamiento. Los rezagos que tiene nuestra sociedad, los rezagos son oportunidad, por que si vamos a hacer un camino vamos a tener que hacer una inversión, vamos a crear actividad económica, si faltan viviendas, si hay que mejorar la infraestructura, si faltan escuelas, hospitales, es inversión, es actividad, es empleo, al igual que toda la inversión que pueda hacerse portuaria, turística, aeroportuaria, en telecomunicaciones, la petrolera, que sabemos todo el potencial nacional. Tenemos muchísimo potencial y al mismo tiempo Latinoamérica está viviendo una situación semejante.

Otro factor importante es que durante la sociedad industrial los países exportadores o productores de bienes primarios perdían términos de intercambio con los industriales, hubo un deterioro de los términos de intercambio del sector primario de las economías. Hoy ese sector primario en virtud de la gran demanda que se está generando al salir mucha gente de la pobreza, al salir de la parte rural y del autoconsumo, cuando están en el autoconsumo no se incorporan a la economía, a la modernidad, a la demanda de bienes y servicios, conforme esa gente ha venido saliendo y en China son unos 30 millones al año ó 25 que se están incorporando saliendo de lo rural y el autoconsumo a lo urbano e industrial, ha hecho y está provocando más allá de que hay una gran especulación en eso, una recuperación de los términos de intercambio de los bienes primarios, que es también fundamental en la recuperación económica y el potencial económico de nuestros países de Latinoamérica. Tenemos todo un cuadro así.

Estoy convencido de que tenemos ese potencial. Lo que tenemos que hacer es construir dentro del estancamiento de los países desarrollados una generación de oportunidades y terminar estos rezagos.

Quiero terminar repitiendo una frase que dijo el Presidente Lula Da Silva en una reunión muy reciente, hablando también de que hay grandes posibilidades, dijo: No tenemos el derecho de perder el tiempo.

Muchas gracias.

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